Sala de prensa: marzo de 2026 Inauguración de la Villa Beer: Belleza para todos
La Villa Beer se encuentra en pleno Hietzinger Cottage, un barrio de villas no muy lejos de Schönbrunn. Considerada una de las construcciones vienesas más impresionantes del periodo de entreguerras, levantada en los años 1929/1930 por Josef Frank y Oskar Wlach, la villa se considera una obra maestra del «Segundo Modernismo Vienés», la etapa de la «Viena Roja», marcada por la socialdemocracia entre 1919 y 1934. A menudo se la menciona junto con la Villa Tugendhat de Ludwig Mies van der Rohe en Brno y la Villa Savoye, proyectada por Le Corbusier cerca de París.
El genio detrás del proyecto, Josef Frank (1885-1967), fue una figura clave del mundo de la arquitectura y del diseño en Viena, y era conocido por situar a las personas en el centro de su obra. Su lema era «Moderno es aquello que nos da la mayor libertad posible». En Viena se le atribuyen varios edificios municipales y también la Werkbundsiedlung, situada igualmente en Hietzing. En 1933, Josef Frank emigró a Suecia y se convirtió en el célebre diseñador de la empresa Svenskt Tenn. Sus diseños textiles, sus creaciones de mobiliario y sus visionarios espacios habitables siguen siendo venerados internacionalmente hasta hoy. También en IKEA se le cita con frecuencia. Con la Villa Beer, Josef Frank erigió un monumento único en Viena.
Abierta a todos tras una rehabilitación integral
Esta joya arquitectónica apenas se modificó a lo largo de las décadas, a pesar de estar amenazada por el deterioro. Con gran esfuerzo, la villa de cuatro plantas y 900 metros cuadrados de superficie, así como su jardín, se sometieron desde principios de 2024 a una rehabilitación integral acorde con los criterios de protección patrimonial y con gran atención al detalle. Todo debía restaurarse de la forma más fiel posible al original y actualizarse según los estándares modernos. Para ello se investigó minuciosamente, también fuera de Austria. Los costes del proyecto ascendieron a unos diez millones de euros. Detrás del proyecto está la entidad sin ánimo de lucro Villa Beer Foundation GmbH, dirigida por Lothar Trierenberg, quien adquirió la villa en 2021 con el objetivo de hacerla accesible al público. Y eso no es todo: la idea es que en el futuro se llene de vida, por lo que se permite expresamente tocar el mobiliario. De este modo, la antigua residencia privada de la alta burguesía se convierte en una villa para todos, para tocar y experimentar.
La Villa Beer estará abierta al público a partir del 8 de marzo. Se ofrecen visitas generales en varios idiomas (entre miércoles y domingo, así como previa solicitud), además de entradas con franjas horarias para explorar el edificio por cuenta propia. En el futuro, la villa también se utilizará como espacio para eventos: exposiciones, música, danza, lecturas, mesas redondas y mucho más. La planta sótano cuenta con infraestructura para reuniones. Se buscan cooperaciones con eventos culturales vieneses (p. ej., Impulstanz, Wien Modern). Y también hay posibilidades de alojamiento, ya que el ático alberga tres habitaciones para huéspedes, equipadas con muebles de Svenskt Tenn y también a la disposición de artistas residentes.
Espacios revolucionarios
En los casi 100 años de su existencia, la villa ha cambiado de manos en varias ocasiones. El industrial judío Julius Beer y su esposa Margarethe la encargaron en su día, pero pronto tuvieron que alquilarla por dificultades económicas. Más tarde vivieron aquí grandes figuras de la cultura como el tenor de ópera Richard Tauber, la cantante y actriz Martha Eggerth, así como el dramaturgo y experto en ópera Marcel Prawy. Tras la guerra, el ejército británico utilizó la villa durante un tiempo. Desde 1987 está protegida como patrimonio.
Desde el punto de vista arquitectónico, la Villa Beer destaca por un concepto espacial abierto y fluido que disuelve las fronteras convencionales entre plantas. Gracias a sus grandes ventanales, crea múltiples ejes visuales y accesos al exterior. Sin duda, es una casa que cautiva a todas las personas que la visitan. Y es que las filosofías de Josef Frank, con su principio de «belleza para todos» siempre perceptible, también marcan el nuevo concepto de uso. La villa debe entenderse como una cápsula del tiempo y pretende recordar la historia cambiante de sus constructores y habitantes. En ella, ideas del pasado viajan al presente de forma realmente impresionante.
Villa Beer
Wenzgasse 12, 1130 Wien, villabeer.wien
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