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Viena Prensa Actual – 03/2021 Batalla de tartas

En cuestión de fama, la Tarta Sacher es sin duda la número uno. El lugar en el que la tarta más famosa de Viena sabe mejor es allí donde se encuentra su versión original: en el elegante Hotel Sacher. Aquí se encuentra también el Café Sacher. Todos los años se producen en trabajo artesanal unas 360.000 Tartas Sacher originales. La tarta fue creada en 1832 por Franz Sacher, un aprendiz de repostería de 16 años. Un día tuvo que sustituir a corto plazo al jefe, que había enfermado, y crear un postre para el príncipe Metternich. Hoy en día, la Tarta Sacher está considerada una de las tartas más famosas del mundo; la mejor manera de saborearla es con una porción de nata sin azúcar. Solo pocos empleados conocen la receta de la Tarta Sacher original. Por cierto: puede ser enviada a cualquier parte del mundo; algo que no representa ningún problema, ya que la tarta se conserva al menos 18 días.

Aquí encontrará una receta que se acerca mucho a la receta original de la Tarta Sacher, un secreto bien guardado: www.wien.info/en/shopping-wining-dining/viennese-cuisine/recipes/sachertorte

También el lujoso Hotel Imperial ofrece una tarta de la casa. Según cuenta la leyenda, la Tarta Imperial fue creada en honor al emperador Francisco José I con motivo de la inauguración del hotel en 1873. Aunque, en realidad, la Tarta Imperial es un bombón; eso sí, de tamaño considerable. La crema de chocolate ligeramente batida se coloca entre las finas capas de almendra; envuelven la Tarta Imperial una delicada capa de exquisito mazapán y, finalmente, un glaseado de chocolate. Conforme a su posición social, hay que degustar la tarta en el Café Imperial, situado en la Ringstrasse. La tarta también existe en su versión “naranja negra” y “delicada frambuesa”. También esta tarta puede ser enviada a cualquier rincón del planeta.

Disfrutar como en tiempos del emperador

En la pastelería Demel, antiguo proveedor de la casa imperial y real, los clientes pueden saborear la Tarta Demel. Esta tarta de chocolate y nueces es decorada con violetas escarchadas, que también son una de las especialidades de la casa y que eran uno de los dulces favoritos de la emperatriz Isabel (llamada Sisí). Uno de los típicos elementos del café es el hecho de que hasta el día de hoy el personal es exclusivamente femenino y lleva un uniforme negro. Las llamadas “Demelinerinnen” se dirigen a los clientes en tercera persona desde hace 200 años: “¿Ya ha escogido la señora (o el señor)?”

La pastelería Gerstner, antiguo proveedor de la casa imperial y real, tiene su sede actual en el histórico edificio del Palacio Todesco, en la Kärntner Strasse, y también tiene sus orígenes en la época imperial. La idea original de la Tarta Gerstner la trajo Anton Gerstner de la Exposición Universal de París en el año 1867. No es extraño, pues, que la crema parisina juegue un papel importante en esta tarta.

El Café Central, ubicado en el Palacio Ferstel, es digno de ser visitado aunque solo sea por su arquitectura de estilo veneciano-florentino, obra de Heinrich von Ferstel. Hacia el 1900 este café era considerado un punto de reunión de los literatos. Franz Kafka, Arthur Schnitzler y Peter Altenberg eran clientes habituales del café. Estos escritores no pudieron gozar en su época de la Tarta del Café Central, ya que esta existe solo desde el año 2000. Su especial sabor lo debe a la combinación del chocolate con el mazapán y un aroma de naranja agradablemente amargo. También esta tarta puede ser enviada a cualquier punto de la Unión Europea.

Más pecados dulces

Un ejemplo paradigmático de la cultura del café vienés es, desde 1880, el Café Sperl. Su interior del siglo XIX, con mesas de billar incluidas, se ha conservado en su aspecto original. Aquí los clientes pueden disfrutar de un pedazo de Tarta Sperl, cuya masa de chocolate y almendras posee un delicioso sabor a vainilla y canela.

En la Ringstrasse de Viena se inauguró en 1873 el Café Landtmann. En la actualidad, el Landtmann es uno de los pocos cafés conservados de este magnífico bulevar y testimonio de la esplendorosa época a la que dio nombre la calle. Debido a la proximidad del Parlamento, el Ayuntamiento y el Burgtheater, es muy frecuentado por políticos y actores de teatro. Una popular especialidad es la delicada Tarta Landtmann, que consta de una base de avellana con mazapán de naranja y nougat.

La Kurkonditorei Oberlaa es una pastelería con una tradición más reciente, pero lo bueno es que su Tarta Oberlaa Kurbad puede ser degustada en varias sucursales repartidas por Viena. Esta tarta se compone de finas capas alternadas de nueces y chocolate con nata. También esta tarta puede ser enviada a domicilio.

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