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Viena Prensa Actual – 3/2015 150 años de la Ringstrasse: punto de encuentro de la sociedad

Ya en la época de su construcción, la Avenida del Ring se convirtió en una zona de paseo para la burguesía. Ver y ser visto en el nuevo bulevar significaba la continuación de la tradición realizada hasta entonces de pasearse por las murallas de la ciudad. Un recorrido especialmente popular era desde la llamada ”esquina del Sirk“ (en el cruce del Ring con la Kärntner Strasse) hasta la plaza  Schwarzenberg. En esta esquina (que llevaba el nombre de una tienda y donde actualmente se halla el Hotel Bristol) se reunía la gente en tiempos de la monarquía austro-húngara. Karl Kraus inmortalizó esta esquina en su obra “Los últimos días de la humanidad“. Este tramo del Ring, llamado también „cruce de la Ópera“ ya era entonces uno de los puntos más urbanos y animados de la ciudad y muy frecuentado por transeúntes, ciclistas, coches de caballos y tranvías. Al aumentar considerablemente el tráfico en las décadas posteriores, se instaló en este cruce el primer semáforo de Viena en 1926 y, poco después, el primer paso de peatones.

También los cafés eran populares lugares de encuentro y sus nuevos emplazamientos en la Avenida del Ring inauguraron la época dorada de los cafés. Eran el punto de reunión de hombres de negocios, interesados en la política, artistas y literatos o jugadores de billar y ajedrez, aunque cada grupo solía preferir un café determinado. De los 27 grandes cafés existentes hace 150 años en la Avenida del Ring se han conservado sólo unos pocos. Tras la Segunda Guerra Mundial y a raíz del milagro económico, se modificaron las costumbres de la población en lo que se refiere a ocio y consumo. Esto significó el inicio de la desaparición de numerosos cafés. En los antiguos y amplios salones se instalaron salones de automóvil, agencias de viajes y delegaciones de compañías aéreas. Más de un café fue transformado en uno de los nuevos “espressi”, como el todavía existente Café Milano del Stubenring. Ejemplos de cafés del Ring que todavía siguen funcionando son los cafés Prückel, Schwarzenberg y Landtmann.

Importantes centros de intercambio social fueron también, además de los cafés, los salones culturales de los palacios de la Ringstrasse, donde coincidían artistas y grandes inversores. Entre los salones más solicitados hay que mencionar el de la familia Todesco. En su palacio de la Kärntner Strasse, Johann Strauss conoció a su futura esposa, la cantante de ópera Henriette Treffz. El Palacio Leitenberger del Parkring era uno de los centros de la sociedad vienesa y el empresario textil Friedrich Leitenberger uno de los principales mecenas de su tiempo. Y el famoso salón de la autora y periodista Berta Zuckerkandl en el Palacio Lieben-Auspitz era frecuentado por la élite artística y científica de Austria.

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